miércoles, 11 de noviembre de 2009

Película: Confesiones de una compradora compulsiva


¿Quién no ha soñado alguna vez que de repente es inmensamente  rico y famoso? Pues poco más o menos es lo que la ocurre a la protagonista de esta comedia americana, Rebecca Bloomwood. Bienvenidos a: Confesiones de una compradora compulsiva

SIPNOSIS:

En el mundo glamoroso de la ciudad de Nueva York, Rebecca Bloomwood es una chica muy divertida y muy buena haciendo compras -demasiado buena quizás-. Sueña con trabajar su revista de moda favorita, pero no encuentra el modo de meter la cabeza hasta que irónicamente consigue un trabajo como columnista en una revista económica publicada por la misma compañía. Con su sueño a punto de cumplirse, Rebecca tiene que hacer los esfuerzos más increíbles para impedir que su pasado arruine su futuro.

TRAILER:



sábado, 7 de noviembre de 2009

Consumidores víctimas de expertos vendedores

El vendedor total

 • Saber escuchar e interpretar los gestos del comprador.
• Descubre las motivaciones ocultas del cliente, para despertar su interés con preguntas sutiles, pero concisas.
• No deja nada escapar y su lenguajes es muy claro.
• Tiene como objetivo oír varias veces sí por parte del cliente.
• No ensalza solo las excelencias del producto, sino la satisfacción que tendrá el cliente cuando lo haya comprado.
• Hace breves resúmenes de cuanto se lleva hablado.
• Nunca habla solo de sí mismo, y está pendiente de no agobiar con su imagen de persona muy entendida.
• Aborda los aspectos conflictivos y confía en superarlos dialogando. No se asusta ante una primera negativa.
• No se desmorona ante las objeciones del cliente.
• Utiliza siempre expresiones positivas.
• Evita hablar con tecnicismos para demostrar sus conocimientos.
• Sabe que su cliente no tiene memoria de elefante. Por tanto, mide el número de palabras que usa y recalca las que más le interesa por su contenido subliminal.

El comprador víctima

• Siente pánico a confesar que ya tiene una aspiradora, y que le funciona de maravilla. Miente y asegura que ahora no tiene tiempo, con lo que solo consigue que el vendedor regrese más tarde.
• Se calla y no pone objeciones, confiando en que, tarde ó temprano, el vendedor se desvanecerá en el aire, y todo habrá pasado.
• Ante las preguntas del tipo “¿no es verdad?”, o “¿de acuerdo?”, responde invariablemente: “sí”, aunque tenga más de una duda. Nunca se le ocurre hacer preguntas para asegurarse de la utilidad del producto.
• Pone sonrisa de idiota, cuando le dicen: ”Usted ya sabe de que estamos hablando”, y es incapaz de contrariar al vendedor.
• Cree que, si no compra rápido, perderá la oportunidad de su vida.
• La vergüenza le impide detenerse a leer la letra pequeña.

martes, 27 de octubre de 2009

Las tribus urbanas y el consumo



Hip Hop, Góticos, Skaters, Rollers, Barristas, Punks, se caracterizan por mantener un patrón estético entre varios individuos de la misma tendencia. Suelen estar acompañados de fuertes convicciones sociopolíticas, creencias religiosas, de estética o de carácter místico, dependiendo del movimiento o tribu perteneciente. Estas subculturas se manifiestan a través de diferentes preferencias en el ocio, en el entretenimiento, en el significado de los símbolos casi como ideologías, en el uso de los medios sociales de comunicación y en el lenguaje.

Estudiar otra cultura consiste en estudiar el simbolismo de esta, que se asocia a la música, la ropa y otras costumbres. Por ejemplo , un tatuaje puede otorgar un sentido de pertenencia, lo mismo que un peinado o una determinada forma de vestir.

En la última década, los medios masivos y la música se han transformado en un aspecto importante en la vida de los jóvenes. Sus gustos, costumbres, formas de vestir, hablar y de relacionarse están guiadas por los mensajes que reciben, especialmente en lo referido a sus preferencias musicales. Así es que aparecen ritmos como por ejemplo el hip hop, punk, metal, reggae, rock, pop, nü metal y new age, entre otros, que van definiendo las nuevas formas que tiene la juventud de agruparse en pequeños grupos urbanos.

Por ejemplo, la ropa (elemento característico e identificador de muchas de estas tribus). Ésta es valiosa para separar categorías culturales de tiempo, espacio, género, etnia y clase social, puesto que la vestimenta en sí representa principios culturales.

Estas subculturas proporcionan grandes oportunidades de marketing para los estrategas.

La importancia que tienen las tribus urbanas para el marketing y el consumo es muy grande, puesto que son personas fieles a sus marcas (tema que trataré en posteriores entradas del blog) y grupos de referencia, por lo tanto es vital concentrarse en sus experiencias de consumo y las connotaciones que le dan a los productos. Son ellos quienes generan un submundo en donde crean sus propios códigos de comunicación, su propio merchandising, sus propios sitios web, blogs o fotologs y un envidiable y efectivo “boca a boca” a la hora de agruparse para lograr o informar algo.

miércoles, 14 de octubre de 2009

martes, 6 de octubre de 2009

El Consumo Ostentoso


¿Qué se conoce como consumo ostentoso?




Es el consumo cuya única finalidad es demostrar que se tiene dinero para comprar cosas caras, no dándole importancia a la utilidad que tenga lo que se compra, la necesidad que se quiere cubrir e incluso el buen gusto, pues lo que realmente les interesa a los consumistas ostentosos es diferenciarse de los que no pueden comprar esos objetos. Esta forma de consumo lleva consigo toda una forma de vida.

Las famosas son un ejemplo claro de Consumo Ostentoso. Ricas, famosas y sin problemas para gastar, gastar y gastar... Todo lo que sea por estar a la última, someterse a los mejores tratamientos o pegarse caprichos que son un lujo.

Pulirse la tarjeta en cuestión de horas cuando tienes una fortuna inagotable, no es un delito, y las celebrities lo saben porque pueden vivirlo en sus propias carnes. Por suerte para ellas, no tienen que sufrir revisando las etiquetas para mirar los precios como el resto de los mortales.


Desde Victoria Beckham. capaz de gastar 80.000 euros en ¡ROPA! En un solo día, pasando por Lindsay Lohan, la actriz ha confesado que entre sus adicciones se encuentra la de ser una compradora compulsiva. De hecho, en un solo día se ha llegado a gastar 700.000 euros en ropa y 53.000 en tratamientos de belleza para recuperarse de sus juergas nocturnas donde da pie a sus otras adicciones.Sin olvidarnos Paris Hilton, la heredera del imperio Hilton se gasta 700 euros en seda dental y ha invertido 140.000 euros en un viaje a la Luna.